miércoles, octubre 21, 2009

Crónicas Misceláneas / El viaje...

Park Güell (Antoni Gaudí), Monte del Carmen, Barcelona / Flickr


Por enésima ocasión, me disculpo por la ausencia, y aunque parezca disco rayado, tengo que confesar que ha valido la pena.

Mi tiempo para escribir se ha visto mermado por dos cosas, los preparativos (todo lo que tuve que hacer para poder irme) y el producto (mi primer viaje fuera del país), se que para mucha gente salir del país no es la gran cosa; pero para mí es un gran logro.

Aunque nunca fue el sueño más grande que tuve de pequeña (ni el anhelo del festejo de los XV años), es algo que se manifestó en un momento clave/preciso de mi vida, y he de presumir que lo estoy saboreando inverosímilmente.
Se ha vuelto sumamente emocionante por diversos motivos: a) Uno de ellos se relaciona con el hecho de venir de una familia de escasos recursos, motivo por el cual no pude realizarlo en algún otro momento de la vida; b) La paciencia de haberme visto en la necesidad de esperar hasta mi autosuficiencia económica para poder pagar un viaje de placer en el que tuviera la oportunidad de visitar amigos importantes que viven en otros países (permitiéndome descubrir cosas nuevas y presentándome, a su vez con amistades de otras culturas); y, c) La más importante, la cuestión amoroso-sentimental, en la que se ven involucradas una cantidad de aventuras ricas y surtidas a lo largo de estos días.

Apenas llevo once días en tierras del viejo continente y ya siento que ha pasado mucho más tiempo, ahora entiendo la importancia de viajar y aprender, no sólo por cuestiones de cultura general o por jugar socialmente en los niveles de estatus, sino por esas exquisitas vivencias, cruciales para dar giros copernicanos existenciales.

Definitivamente, todos los viajes dejan ciertas marcas en la memoria, pero de las cosas que ultimamente han dejado una gran impresión estética en mi pequeño ser, han sido: la Llorona, Michoacán con su playa semi-virgen y esa majestuosa noche estrellada; pero ahora, llegan Madrid con la estocada de mi primera experiencia real con el sacrificio y la cultura europea; Barcelona regalándome una cantidad ilimitada de imagenes lindas y agradables amigos... Y no se qué más... por que se que todavía falta más cosas por venir, wiiii!!! :'D

miércoles, agosto 26, 2009

Chaqueta Laboral # 10 / El beso...

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Salieron de la fiesta con actitud de mantener la noche en pleno movimiento, así que, debido al estado de ánimo tan eufórico y la hora inapropiada decidieron dirigirse al Caudillos a bailar. Entraron al lugar, subieron las escaleras y se toparon con un tumulto de hombres y mujeres que variaban de personalidad como si fuera un caleidoscopio. Hicieron el clásico recorrido por todo el antro en búsqueda de gente conocida, evidentemente no les costó mucho trabajo toparse con alguien, Lina parecía Princesa de la Primavera, siempre que asistía algún lugar implicaba esperar a que saludara a media población tapatía.

Así que bajaron al tercer nivel, Emma necesitaba refrescar su garganta porque había fumado un churro en el auto de Lina y traía la boca seca y la lengua como piel de gamuza, Mariana por su parte ya iba demasiado enfiestada y quería seguir bebiendo compulsivamente, Lina y Selah se encontraban en la misma circunstancia. Caminaban en fila india los cuatro entre la gente, Mariana vio a lo lejos una mujer rubia besándose con otra chica, la ubicaba perfectamente de otras reuniones, evidentemente jamás le fue indiferente, se alegró de darse cuenta que ya no andaba con su pareja de mil años, supuso que había terminado esa relación.

Llegaron a la barra a pedir unas cervezas cuando se toparon de frente con Romina. Efectivamente, Mariana no se equivocó, sí era aquella mujer que le había interesado en alguna fiesta y a la que sin querer-queriendo se agandalló a la hora de posar para una foto.

-Mariana, te presento a Romina.
-Ya nos conocemos –dijo Mariana sonriendo.
-Sí, te ubico de la casa de Jessie.
-¡Oh! Bueno chicas, pues yo creí que no se ubicaban, pero ya veo que me equivoqué. Mariana, ¿quieres una cerveza, honey?
-Sí, yo voy por ellas. ¿Dos equis ámbar?
-Si me haces el favor, hermosa. –le dijo Emma dándole un beso en la mejilla.
-¿Y cómo te ha ido, Emma? Tenía mucho sin verte.
-Pues ahí voy, reina, la verdad es que ando soltero todavía, no me quieres presentar algún chico guapo y con mucho dinero.
-Ja, ja, ja, ¡Cómo es posible! No, no, no, eso no puede suceder, haremos algo al respecto.
-Sí, por favor.
-Por cierto, Emma, amigo… je, je, je, me quiero besuquear a tu amiga, ¿cómo ves? Le dices tú o le digo yo.
-¡Qué tal! Espera, amiga, permíteme un momento y yo arreglo eso.

Mariana se reincorporó a la conversación bailando y con un par de botellas de cerveza, le dio una a Emma y estaba a punto de beberle al embace cuando se acordó que nunca le preguntó a la mujer encantadora si quería una.

-Perdón, no te pregunté si querías una. –dijo mientras ofrecía la bebida.
-No gracias, yo todavía tengo, mira.
-Amiga, ¿qué crees? Mientras no estabas decidimos una cosa.
-¿Qué cosa?
-Pues vamos a jugar un juego muy divertido. –dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Oh! ¿Qué jugaremos?
-Jugaremos a los besos.
-¡Qué tal!
-Así es, tú me tienes que dar un beso en la boca. Mariana se rio, le dio un pequeño trago a su bebida y después lo besó.
-Aja, ¿y ahora?
-Ahora, ella te da un beso a ti. Romina la miró y ella se sonrió, se acercó lentamente la tomó por la nuca y se dieron un beso profundo. Se besaron y se besaron y se besaron… y de pronto, ya nadie existía en ese lugar. El besuqueo se prolongo de una manera tan efusiva al grado de perder pleno conocimiento del movimiento que tenían, se fueron trasladando lentamente por la pista hasta que la espalda de Mariana topó con una columna que había en el lugar. Ahora sí, no había para donde moverse, estaba entre el concreto y el cuerpo de una mujer que exudaba calentura por todas partes. Las lenguas se amalgamaban en movimientos suaves pero firmes, las manos tocaban cuanto podían metiéndose por debajo de la ropa sintiendo la cálida piel y el sudor por aquél beso enardecido.

La cantidad de alcohol que circulaba en ambos cuerpos provocó una fuerte excitación con los movimientos y el intercambio de saliva, Mariana estaba absorta en su pensamiento, imaginaba que salían del antro y llegaban a su departamento, la aventaba a su cama y le hacía sexo oral. Romina, escuchaba los tenues gemidos de aquella chica que le impactó tanto con su altura y su manera de besar, comenzó hablarle al oído notando cómo se deleitaba con cada frase que decía al grado que Mariana perdió el control después de haber tocado sus grandes y cálidas tetas, la tomó bruscamente de la cintura como diciendo “ya no puedo más”. Romina tuvo el extraño impulso de meter su mano por el pantalón de la chica, ubicó el resorte de sus calzones para jalarlo y poder meter toda su mano, mientras seguían besándose apasionadamente, tocó suavemente sus labios vaginales percatándose de la inmensa cantidad de lubricante que había entre ellos; sorprendida de tanto líquido, sacó su mano rápidamente y dejó de besar a Mariana.

Se miraron por segundos, Mariana ubicó que habían perdido total noción del tiempo y de la gente que miraba aquél frenético beso, se quitó de la columna, se acomodó su blusa y el pantalón, le sonrió a Romina y se fue hacia la barra.

-Amiga, ¡Por Dios! ¿Qué fue eso? –dijo Emma, escandalizado.
-Ay, ya sé, no me digas nada, tú lo provocaste.
-No, discúlpame, pero yo dije que se besaran no que se manosearan y casi cogieran.
-Amigui, es que no mames. ¡Era Romina! –dijo Lina estupefacta.
-¿Y eso qué? –preguntó extrañada.
-¡Romina! ¡Romina la pareja de Magda! ¿Ubicas?
-Ay, ya déjenla, sólo se besaron, no pasó nada –salió a la defensa Selah.
-¡¿No terminaron?!
-¡Claro que no! Wey, no mames, estoy girando en un tacón.
-Pero yo vi a Romina puteando con otra chica, pensé que ya estaba soltera.
-No, amiga. Romina le pone el cuerno a Magada, ya me la he encontrado en varias ocasiones y siempre me dice que no diga nada. De hecho, se acaban de cambiar de casa, así que, siguen viviendo juntas.
-¡Damn it! Creo que me voy a meter en problemas, ¿verdad? Lina de verdad creí que ya andaba soltera por eso no me rehusé, es que me gusta mucho.
-No te conviene, amigui, mejor ya déjalo así.
-Creo que lo mejor será que nos vayamos a la otra planta, no la quiero ver porque no respondo, ando caliente y borracha y por más que pienso las cosas luego hago cagadero.

Se movieron discretamente de la barra rumbo a las escaleras. Los cuatro estaban muertos de risa, Mariana estaba entre preocupada por meterse en algún problema por besar a una mujer con pareja en un círculo de amistades tan pequeño, y contenta, porque realmente le gustó la interacción tan candente que tuvieron. Siguieron bailando y bebiendo, cuando de pronto pasó Romina de nuevo con aquella chica con la que la vio en un principio, se miraron y se sonrieron.

-No me di cuenta a qué hora se movieron.
-Es que nos gusta más la música de aquí.
-¿Seguirán aquí un rato? Para buscarte más tarde.
-Creo que sí.
-Va, nos vemos entonces. –dijo mientras se desaparecía entre la gente.

Duraron una hora más en el lugar y luego se fueron. Dejaron primero a Mariana en su casa, se bajó un poco mareada, se despidió de beso de todos mientras comentaban la noche tan intrépida que tuvo con Romina, se bajó del auto y se dirigió hacia la puerta del edificio. Abrió su departamento, se desnudó de pies a cabeza y se tiró en la cama, mientras apagaba la luz tuvo flashbacks de aquél beso tan rico, se recostó y suspiró, bajó su mano hasta el lugar donde Romina puso la suya y se masturbó pensando en la noche tan intensa que pudieron haber tenido.

Be my boy, be my boy
Be my boy, be my boy

Be my boy, be my boy
Be my boy, be my boy

I've been thinking about those things you said
I've been thinking about those things we did
I've been thinking about those things you do
I've been thinking about those things you made me do too

Be my boy, be my boy
Be my boy, be my boy

I was hypnotized
By your fairy eyes
Like a tiger in the dark
You were hungry from the start

Be my boy, be my boy
Be my boy, be my boy

Diamonds, candy pills
One million dollar bills
You can try
But you can't buy me, buy me

Diamonds, candy pills
One million dollar bills
You can try
But you can't buy me

You can slide slide
Slippity slide
Hip hop
And don't stop
I'll never be
On my knees

You can slide slide
Slippity slide
You can hip hop
And don't stop
'Cause I'll never be
On my knees

When I saw you on the street
I just had to look away
You were so sweet
Sexy Steez
Lay back relax
Street boy please
Wait a second it's gonna take awhile

Slide slide
Slippity slide
You can hip hop
And don't stop
I'll never be
On my knees

You can slide slide
Slippity slide
You can hip hop
And don't stop
I'll never be
On my knees

I've been thinking 'bout
Why you act so proud
I've been thinking 'bout
What's this shit about
Am I losin' control
Am I losin' my soul
Just tell me am I losin' you

Be my boy, be my boy
Be my boy, be my boy

Be my boy, be my boy
Be my boy, be my boy

Diamonds, candy pills
One million dollar bills
You can try
But you can't buy me

You can slide slide
Slippity slide
You can hip hop
And don't stop
'Cause I'll never be
On my knees

You can slide slide
Slippity slide
You can hip hop
And don't stop
'Cause I'll never be
On my knees

I've been thinking 'bout
I've been thinking about
I've been thinking 'bout
I've been thinking about
Losing you

I’ve been thinkin’ – Cat Power

lunes, agosto 10, 2009

Crónicas Misceláneas / Otra vez la burra al trigo...


Aunque debería estar más que acostumbrada sigo en shock, hace unos momentos sorbí un poco de mi café mientras que buscaba en la lista de canciones del iPod algo de Billy Holiday que pudiera interpretar mi estado de ánimo del día de hoy… (pausa) sí, efectivamente, me siento melancólica…

Todo comenzó ayer por la tarde cuando recordé una de las razones por las cuales me vi en la imperiosa necesidad de ir con el psicoanalista, eran como las siete cuando le marqué a Rosa, mi mamá, sólo para saber cómo estaba y tal vez platicar de algunos chismecillos, el punto era establecer comunicación y reafirmar los lazos sentimentales, supuse yo. Pero una vez más, me di de frente con la realidad, mi madre sigue igual y efectivamente su situación no tiene remedio. Cada vez que hablo con ella, nos vemos o tenemos cualquier tipo de convivencia implica escuchar la terrible relación que tiene con Chuy, mi papá, y de lo "terrible" que ha resultado ser su
vida.

El punto es que duré casi un año con Toño, mi ex psicoanalista, tratando de desprenderme de la horrorosa culpa por querer salirme de mi casa a mis veintitantos años, siendo que como hija única me vendí la idea de que en mi recaía toda la responsabilidad de esas dos personas que se dice son mi familia. Sí, estaba molesta, frustrada y miles de sentimientos no muy positivos hacia mi concepto de familia, me desilusionaba que Mi familia, fuera tan-pero-tan disfuncional.

Total que un día me independicé y comencé a recoger todo aquello que necesitaría para construir algo, no sabía muy bien qué, pero tenía muy presente que necesitaba construir. El alejarme de los pleitos, corajes, rencores añejos, dolores, amargas decepciones implicó que pudiera respirar y entender muchas cosas de aquellas dos personas tan diferentes el uno del otro.

Mientras ayer escuchaba a mi mamá quejarse una vez más de lo grosero que es mi papá con ella, de lo poco acomedido, de lo sucio que se ha vuelto, en pocas palabras del lastre que se llegó a convertir para ella, al final me dijo: pero ya no me importa… ¡Me vale, es más por mí que haga lo que quiera! –Yeah-right-.

Como siempre sucede, no me quedé callada y le di opciones, que podía hacer tal cosa o aquella otra, pero que la clave estaba en perder el miedo y darle un giro a su vida, pero me respondió con un: Yo ya hice mucho, ¿y qué he recibido?, ¡Nada! Tú no te preocupes por nosotros, tú haz tu vida y busca lo que tu crees que es tu felicidad, los demás que se rasquen con sus propias uñas –Plop-.

Todavía le reviré su comentario diciéndole que tal vez se había equivocado de estrategia, que por eso no han resultado las cosas como ella ha querido, que aquí la idea es no seguir en una actitud pesimista sino buscar otras alternativas hasta que te topes con una que digas, ¡Aquí mero! Pero una vez más fue en vano, como siempre sólo escupí saliva y no obtuve un resultado favorable.

Pero el verdadero clímax de mi desilusión fue haberle contado a mi madre de mi idea de convivir con lo que me queda de familia porque realmente no los conozco. ¡Ja! Pero no le interesó mi proyecto y lo máximo que me ofreció fue que cuando salga con ella y mi papá hará como que no pasa nada y ya no se quejará de él… obviamente, nunca me referí a ese punto pero a final de cuentas acepté la oferta.

¡Chale! Me di cuenta que vengo de una familia desquebrajada en donde ni mi papá se vincula con su familia y ni mi mamá le interesa vincularse con la suya, por lo tanto, les cuesta mil trabajo vincularse conmigo. Ninguno quiere perdonar, ninguno quiere intentar, ninguno quiere hablar y mucho menos escuchar. En estos días de vacación, me ha asaltado la idea de que tal vez me equivoqué a la hora de buscar los cimientos de mi educación y cultura en mi familia, creo que con quien me tengo que reencontrar es con mi psicoanalista.

Me he dado cuenta que tampoco me atraen las familias “unidas” en donde todos los integrantes giran alrededor de la mamá o el papá demandante de atención, no obstante es cierto que no estoy satisfecha con la desintegración de la mía, es raro, tengo ganas de algo más tangible, de poder convivir con mi abuela –la única que me queda-, de salir a comer con mis papás a lugares diferentes en sana paz, de poder charlar más con mis tías y poder acudir a ellas cuando algo se me atore sin pensar que les estoy robando tiempo o que soy inoportuna.

Conclusión, me doy cuenta que me sigo estampando con la misma pared.


martes, julio 28, 2009

Crónicas Misceláneas / Buscando...

Mi mano

Estoy a unos días de salir de vacaciones, tendré dos hermosas semanas para mi, evidentemente no saldré a ningún lado porque necesito juntar mi dinero para comprar euros. Sí, faltan pocos meses para salir del país por primera vez en mi vida. Viviré por vez primera un sinfín de experiencias, desde hacer una escala y después esperar horas y horas para mi próximo vuelo, o bien, correr cual cervatillo para no perderlo.

Pero no sólo seré yo, también será la primera ocasión que corra al mismo paso que mi pareja, que las dos nos hagamos pelotas con las maletas, o que una intente hablar en inglés y la otra sonría para que nos ayuden a llegar nuestro destino. Muchos buenos amigos nos han ofrecido su espacio y su tiempo, eso nos hace muy felices y nos llena de ánimo.

Cuando recién salíamos y nos disponíamos a ser novias, me dijo: “Haz una lista de todas las cosas que quieres que hagamos juntas… te prometo que las haremos todas”. Yo no lo creí, la verdad no pude dejar de lado la actitud pesimista de mi madre y pensar siempre en los peores escenarios posibles. Lo vi tan difícil de llevar a cabo que nunca hice la mentada lista, o mejor dicho sólo la hice en mi cabecita loca más nunca se la entregué.

Pasaron los meses y nuestra relación se vio golpeada por innumerables adversidades, al cabo de un tiempo la relación concluyó en pésimos y dolorosos términos. Curiosamente, creí que ese era un capítulo cerrado en mi vida… pero no. La verdad es que nunca me resigné a no haber vivido algo chingón con ella, porque sabía que en el fondo tenía un potencial increíble, y que juntas haríamos un equipo completo (ella gestora, yo análisis). A la fecha ya hemos cumplido algunas de las cosas que visualicé en esa lista y me encanta la idea de haber creído en ella y no haberme equivocado.

Ayer fue un domingo tranquilo pero al mismo tiempo muy revelador, fuimos por mis padres para llevarlos a comer a un pueblo cerca de Tlajomulco, sinceramente no han cambiado mucho desde que me fui; mis padres se la viven peleando all the time, se odian pero no pueden vivir el uno sin el otro, se quejan de sus defectos, se provocan la ira del otro, pero cada que les doy la opción de separarse no quieren.

Así que fuimos los cuatro a comer, y mi papá siempre ha sido muy parlanchin con Fabiru, le cae bien no sé exactamente por qué, pero es evidente que la estima, no sólo porque le gusta platicar con ella aunque sea de cosas tontas o simples, sino porque cuando he hablado con él de muchas cosas que me han sucedido sentimentalmente con ella, siempre la defiende y me dice: la gente puede cambiar si quiere. Y miren que para que él lo diga es realmente escandaloso.

En algún momento de mi vida me distancié de mis papás para poder llevar una mejor relación, y en algún momento, me ausenté de la vida de Fabirú porque creí que no podíamos tener algo juntas, ahora me doy cuenta que estoy en un punto paradójico, me toca vivir la misma situación pero en diferentes perspectivas:

La primera. Se refiere a la transformación de mi relación, ella quiso y cambió, ahora estamos en otra etapa totalmente distinta, se acabaron las triangulaciones, los abusos por drogas, los abandonos nocturnos, el estrés de las cuentas de banco, las amistades problemáticas… todo, todo eso se fue, -¡Gracias, Universo, gracias!-. Ahora intentamos acoplarnos efectivamente como pareja, y creo que esta etapa no deja de ser difícil, porque somos muy diferentes en muchas cosas, pero hay cariño y hay muchas ganas de estar.

La segunda. Ayer efectivamente me volví a convencer que la gente si quiere, no cambia. Así sea una tortura china todos los días levantarse y mirar en el comedor al sujeto que tanto te ha hecho sufrir en la vida, estar aguantando quejas y reclamos añejos o el estar en un estado de depresión constante en lo que ya lo único que te importa es morirte. Aún con todo y eso no cambias, para qué, si de todas maneras la vida seguirá igual.

Ayer mientras regresábamos a nuestro hogar, le pregunté a Fabirú: ¿Tú crees que sea mejor salir con mis papás por separado?, se sonrío y me dijo: “Mi vida, ellos no van a cambiar, su relación funciona así. Para qué los separas, mejor que se acostumbren a estar juntos cuando salgan con nosotras”.

Entendí que la voluntad es una palabra muy bonita cuando la tienes pero bastante triste cuando la añoras. Creo que para ejercer nuestra voluntad implica tomar en cuenta que es una tarea difícil, se necesita de fuertes convicciones (o muchos huevos como dirían algunas personas que conozco).

I'm the next act
Waiting in the wings
I'm an animal
Trapped in your hot car
I am all the days
That you choose to ignore

You are all I need
You are all I need
I'm in the middle of your picture
Lying in the reeds
I'm a moth
Who just wants to share your light

I'm just an insect
Trying to get out of the night
I only stick with you
Because there are no others

You are all I need
You're all I need
I'm in the middle your picture

Lying in the reeds
It's all wrong
It's all right
It's all wrong

All I need - Radiohead


viernes, julio 24, 2009

Crónicas Misceláneas / Hasta agotar existencias...

El cielo desde mi balcón
Abdel, de la tele amiga y buena amiga luego de la tele:

“Que tus palabras digan exactamente lo que quieras que tus palabras exactamente digan…”y en esa frase de Alicia en el País de las Maravillas se sintetiza la utópica intención de todo escribidor. ¿Realmente somos capaces de revestir con letras precisas o sonidos concisos a nuestras ideas? Creo que no, pero creo que vale la pena intentarlo.

Gracias por confiarme tus escritos poemarios, en los que recurres incesantemente a metáforas: “callejón del dolor”, “se han convertido en calaveras…” –y el tener que comunicarme contigo a toda prisa por el cierre de un ciclo formidable, me impide retomar ejemplos de tus metáforas-, que tienen en sí un valor paradójico pues abren ante mis ojos el hermético mundo de Abdel.

Quien escribe quiere decir algo a alguien; quien habla quiere ser oído, y de ese “alguien” depende el lenguaje que empleamos. Si es un desconocido, nuestras claves personales poco dirán en tanto no nos decidamos a utilizar claves más generales. Es mi caso particular ante tus fragmentos poéticos: poco conozco de tu historieta personal, por lo que me obligas a atar cabos y me retas a entender algo que está manejado intimistamente. ¿Qué advierto o adivino? ¿Me dejas correr el riesgo de equivocarme?

Advierto a una joven –normal-, tratando de darle rumbo a su vida en medio de circunstancias dolorosamente… ¿normales? Eso sólo tú.

Advierto una multitud de ideas medio entrampadas y doloridas que como una manada en estampida trata de salir por una sola puerta del corral. ¿Saudade? Parece que eso significa melancolía creativa, y en portugués, y a algo de eso saben tus letras, en las que se habla de pérdidas, depre, oscuridad y luz crepuscular.

Ni soy crítico literario, ni nada que suene a comunicología; soy un hablador que sigo tratando de que lo que digo sea entendido por muchos sin tener que someterlos a las adivinanzas o a las interpretaciones. Creo que si facilitamos el trabajo de entendimiento a los que nos oyen, leen o ven, mejor. Pero hay de estilos a estilos, y acúsame de senecto al manifestar mi apego a la consonancia del lenguaje; a la armonía llana y directa. Prométeme que seguirás escribiendo. Gracias por tu presencia en los últimos días antes de que se Agotaran Las Existencias Televisivas.

Con aprecio.

27 de enero de 1997


Han pasado alrededor de doce años desde que leí por primera vez esta carta, como comenté en el post anterior, ya tenía alrededor de un mes rondando por mi mente la idea de buscar al buen Álvaro, pero se agotaron las existencias y me quedé sólo con las ganas.

Tengo muchas cosas en el tintero, no sólo la de visitar a amigos de antaño, hacer ejercicio o contratar a una mujer que me ayude en las labores del hogar, sino el volver a establecer contacto con mi familia, que por x, y o z, siempre me he mantenido al margen de cualquier vínculo sentimental, pero siento que ya es momento de volver a retomar esas viejas ideas, y utilizando como pretexto el cumpleaños de mi padre y la inesperada noticia de mi Tía, intento jalar aquellos hilos que de alguna u otra manera me han tejido el carácter y mi forma de ser.

Han sucedido muchas cosas en estos meses, cosas que me han gustado y otras que me tienen poco motivada o casi decepcionada, no me siento una persona realizada laboralmente hablando, siento que mi lugar está en otro lado, pero también tengo la idea de que tengo que cumplir con mi palabra.

Se vuelve a repetir la historia, y como dijo Alvargonzález en su escrito, me siento en un momento en el que se agolpan infinidad de ideas y emociones esperando encontrar la salida idónea para cumplir con su objetivo. Ayer hablé brevemente con mi Tía, es curioso cómo es que nos hemos visto tan pocas ocasiones, hemos hablado dos que tres veces, pero siempre ha figurado en las personas importantes en mi vida.

En una ocasión, cuando llenaba los campos de mi perfil en una página llamada Cherrylipz que decía Héroes, pensé por algunos minutos y no se me vino ninguno a la mente, hasta que caí en cuenta que las mías era puras Heroínas –aparte de héroes son adictivas y peligrosas-. Creo que las figuras importantes en mi vida son mi Abuela (por su bravura), mi Madre (por su paciencia), la Tía (por su entereza) y mi pareja (por su denuedo) a la que siempre denomino como "Mi mujer".

Me di cuenta que lo que siempre busco en las mujeres es su carácter, su vigor, su habilidad de adaptarse a las circunstancias y su capacidad de supervivencia, que a mi parecer es una fuerza mucho mayor a la física. Es como una energía constructiva, destructiva o reconstructiva almacenada en un frágil, delicado y estético estuche... las mujeres son totalmente ambivalentes.

He decidido que quiero conocerlas antes de que se agote su existencia, deseo analizarlas, absorberlas, devorarlas, saber qué parte de mi ser se vincula con alguna parte de su ser, por qué las tengo simbolizadas en mi mente, por qué las aprecio y las desprecio con mis ausencias, por qué me gusta admirarlas desde la distancia.

Sólo espero no asustarme de lo que encuentre.

martes, julio 21, 2009

Crónicas Misceláneas / La teleamiga que se quedó con ganas...

Álvaro González de Mendoza

El pasado jueves 16 de julio mientras me alistaba para viajar, pasaron miles de cosas por mi cabeza menos que sucedería algo que me movería emociones añejas y nostálgicas. Tal vez, mientras yo doblaba mi ropa, acomodaba mis accesorios, hablaba con mi mujer y nos abrazábamos porque no nos veríamos en algunos días, mi buen amigo viviría su último momento consciente en este plano terrenal y pasaría toda su vida proyectada en sus párpados cerrados mientras algunos sujetos veían al interior de su cuerpo y maniobraban sus órganos para que no se fuera de “aquí”.

Pasaron muchas anécdotas muy graciosas en el viaje, otras medias estresantes pero a fin de cuentas fue un viaje muy divertido con compañeros de oficina, además de haber visto a una amiga que quiero inmensamente a la que considero mi como mi madre putativa -como muchos saben tengo madres por todas partes-. Pero en el regreso a la cotidianeidad de la labor universitaria, a los oficios, correos y esas cosas que tengo que hacer porque le aposté a que sería mi opción para lograr ciertas cosas, me llevó a hacer lo que religiosamente hago todas las mañanas al sentarme en mi lugar y prender mi PC: revisé todos mis correos y entré al portal de la UDG a revisar aquellos acontecimientos que me perdí en todos mis días de ausencia... cuando me topé con una noticia que me perturbó.

Álvaro González era un descreído del poder: Carlos Ramírez, pensé si acaso se referían a mi teleamigo Álvaro, personaje del cual me había estado acordando en repetidas ocasiones y todo como resultado de una noche de pachequez en la que nos encontrábamos Chaviru y yo revisando mi empolvada cajita de recuerdos y le mostré unas cartas que hace miles de años atrás (cuando tenía incipientes 16 años) me escribió tan respetable personaje, Alvargonzález, mi querido teleamigo por algunos añitos.

Fue mi ídolo juvenil y veía su programa Hasta agotar existencias en el hoy desaparecido Canal 6, volviéndose un momento de convivencia con mi padre al sentarnos todos los días a verlo y reírnos de su delicioso sarcasmo -desde que estaba con el Ingeniero hasta con Ricardo Limón o como se llame aquél chico de risos-. Después se convirtió en mi jefe por algunos meses cuando hacía mi servicio social ahí mismo, fue mi primer cómplice al darle a leer lo primero que había escrito para un trabajo de la escuela y mis posteriores escritos personales, fue él quien me puso enfrente de una cámara en repetidas ocasiones cuando su programa estaba al aire.

Le tocó conocerme en mi etapa de turbulentas inquietudes, cuando hablaba de mi dolor y frustración de adolescente con mis metáforas rebuscadas y bobas. Me hizo el gran favor de presentarme gente increíble como aquel historiador clandestino, Manuelito Jauregui, llegando a salir juntos a la cantina La Fuente, para mi fue genial vivir aquellos momentos en el que me vi envuelta en una marea de miradas de aquellas personas intrigadas al ver dos hombres grandotes, robustos, maduros, con una mocosa de casi 17 años bebiendo Corona y un caballito de tequila.

Cuando fui leyendo la nota y descubrí que aquel homenaje se debía a su muerte, sentí un nudo en la garganta y pensé en voz alta “¡No puede serrrr!”. Yo que tenía menos de un mes planeando hablarle, ir a visitarlo sorpresivamente afuera de la estación de radio donde tenía su programa igual que yo, los miércoles en la noche, o ir a desayunar a la Estación de Lulio un fin de semana para encontrármelo acompañado de su café... En fin, pasaron miles de ideas por mi cabeza y ninguna de ellas fueron ejecutadas.

Ahora caigo en cuenta que me quedé en simples intenciones y que jamás podré volver a charlar con él de mi vida sentimental y cómo superé el miedo a salirme del closet o de cómo evolucionó mi manera de escribir, y que al igual que él, compartíamos de nuestra verborrea en espacios virtuales como éste (El blog de Alvargonzález).

Creo que lo único que me queda por hacer es agradecer al Universo por la oportunidad que tuve de cruzarme en su camino en algún momento de su historia y seguir manteniendo aquella carta que tanto me hizo llorar en su momento y muchos años después al darme cuenta que efectivamente había tomado en cuenta algunas de sus enseñanzas.


lunes, julio 13, 2009

Crónicas Misceláneas / Sexo luego Existo...


Hace ya algunos meses me preguntó Angie que si podían entrevistarme para un programa sobre sexualidad que trataría sobre la diversidad sexual en las mujeres, obviamente le dije que sí, primero porque Angie me cae muy bien y segundo porque me parecía divertido que me preguntaran sobre mi vida lésbica.


Me advirtieron que la entrevista no saldría pronto, estaban trabajando la nueva temporada de Sexo luego Existo, uno de tantos programas que tiene la UDG en TV Abierta, así que pasaron los días y de pronto se me olvidó que saldría al aire un programa con una entrevista mía hablando sobre lo que me toca vivir como lesbiana.


Y así pasó el tiempo... Hasta que el domingo día de las elecciones, llegó mi asesor del IFE y me comentó delante de todos los representantes de partido y demás funcionarios de casilla que me había visto en la tele en un programa nocturno y que mi entrevista había durado “un buen ratito”, en ese momento fue cuando me acordé de aquella entrevista y pensé: ¡Ouch, efectivamente ya sabe que soy bien lesbianota!... ¡Osh, me perdí la entrevista y ya no supe ni qué pusieron!


Cuando comenté que no lo vi, mi asesor del IFE me comentó que lo volverían a transmitir pero que no se acordaba qué día, así que, pasaron unos cuantos días cuando una noche Chaviru y yo decidimos tener una peda de azotea, con caballitos de vodka y una vista increíble de azoteas, luces y un departamento con todas las cortinas abiertas que nos permitía bobear con singular alegría lo que hacia nuestro vecino en calzones, cuando de pronto me avisa mi mujer por nextel que estaba saliendo en la televisión y que fuera corriendo a ver la entrevista, no pude por culpa de todos los caballitos de vodka, así que me lo perdí otra vez.


El fin de semana, mi mujer se puso a buscar la entrevista en internet mientras mi cuñada y yo recogíamos la casa. Llego un momentó en se escuchó un gritó de emoción y fue por mi para sentarme en la cama y observar la computadora, por fin me vi y me dio mucha risa. El programa se llamaba Amor en rosa (lesbianismo), jejejeje, y pensé: ¿Quién les dijo que es rosa? Yo creo que es más como púrpura, porque no todo es Hello Kitty, más bien le tira como a lo pasional, a veces desgarrador, desesperante, te mueve de un extremo al otro y un día están de lo más cursis y otro día es ¡Arggghhhh, la quiero matarrrr!...


En fin, se los dejo para qué ustedes saquen sus propias conclusiones... Sexo luego Existo


miércoles, junio 24, 2009

Crónicas Misceláneas / Cinismo sin censura...

Hoy es día de programa de radio. Resulta que hace unas semanas un buen amigo me invitó a tener un programa de radio por Internet, nunca en mi vida me imaginé que terminaría atrás de un micrófono por mi voz tan delgada y chillona, pero bueno, el punto es que le comenté a una gran amiga si deseaba unirse al proyecto, y nos acoplamos tan bien, que ya llevamos 7 programas y la verdad es que los hemos disfrutado mucho.

Si algún miércoles están de ocio y son las 9 de la noche, pueden meterse a www.plazanetwork.com a escuchar nuestro programa, pero he de advertirles que no es un programa de trascendencia académica ni sociocultural, sino que son dos horas para desconectarse de la rutina y charlar de diferentes temas relacionados con la tinta y lo tinto, je, je, je.

Digamos que la tinta se involucra con las letras, las artes plásticas, y todo lo que implica aterrizar alguna idea sobre papel, pero también involucra lo tinto porque representa como lo erótico o sugerente, a fin de cuentas es radio sin censura, podemos hablar de todo y nada.

En fin, no quiero parecer un comercial prolongado pero la invitación está abierta, si se les antoja hablar de cualquier tema con nosotras serán cordialmente bienvenidos.

viernes, junio 05, 2009

Cuentos de la Cripta / La noche del terrortssss...

imagen-google / música/Blue Bob (David Lynch & John Neff)

Era la noche del 31 de diciembre, fría pero llena de luces de mil colores en las calle y ruidos de multitudes encerradas en casas habitación, salieron las dos vestidas para la ocasión, era El Rito de Año Nuevo, habría cena, muchas bebidas y postre mágico.


Llegó la hora, un celular sonó por un par de segundos y colgó, efectivamente esa era la señal para bajar, saliendo del edificio había una camioneta gris Oxford estacionada, era Diego y Liza que habían pasado por Romina y Mariana muy emocionados y con la cajuela llena de bebidas de distintas marcas, hielo y refrescos.

-Romina, ¿quieres manejar?

-No, Diego, déjame decirte que esta noche es MI noche, me pondré bien peda y no pienso agarrar el auto para nada.

-Muy bien, esa es la actitud, amigui.

-Así es, mi Dieg, yo hoy no manejo, yo hoy me divierto.

-Amiga, me parece excelente, yo también quiero festejar mi llegada, quiero probar ese postrecillo.

-Mijis, ¿pasaste por la materia prima?

-Ay, Mariana, Eliam ya hasta la cocinó.

-Bueno, yo sólo preguntaba.

-Tú confía, va estar bien-buenísimo.

Llegaron a la casa de color tinto-marrón, bajaron las cosas de la camioneta, tocaron la puerta y salió Eliam muy arreglado y haciendo reverencias a los invitados: Bienvenidos sean todos –dijo con tono muy ceremonioso. Entraron los cuatro emocionados, se percataron de que eran los únicos invitados, la hermana de Eliam y su novio estaban en la sala y traían un plan muy aparte de la cena mágica del Año Nuevo.

Se acomodaron cada uno en una silla del antecomedor con su respectiva bebida, en lo que Eliam se dirigió al horno para sacar la sorpresa de la noche: un pie de frutas rojas con queso hecho en casa y con ingrediente especial. Todos se maravillaron al ver tan hermoso pie, se veía muy profesional y suculento.

-Yo opino que empecemos con el postre.

-¡Dios! Tengo miedo, se ve muy inofensivo.

-Pues déjame decirte, mana, que se apestó toda la cocina a mota, ¡le pusimos 150 pesos de materia prima! Tuvimos que poner el ventilador en chinga para que se saliera toda la peste.

-¡No mamesss! –gritaron todos al unísono.

-A ver, corta una rebanada.

Eliam comenzó a repartir el postre en pequeñas porciones, un pedacito para Liza, otro mediano para Diego, uno más grande para Mariana y el enorme pedazo –como buena atascada que era- para sí.

(Chomp, chomp, chomp)

-Y tú Romina, ¿no quieres un pedacito?

-No, yo paso.

-Ándale, mana, me la pasé todo el día cocinando.

-Pues yo mejor me espero a la cena y te digo si me animo.

(Chomp, chomp, chomp)

-Está muy bueno, pero ya viste que el pan esta verde.

-Wey, te quedó bien grosero.

-Ja, ja, ja, ja, ¡Este Año Nuevo estará muy intensoooo!

Terminaron de comer el pie, Romina miraba el rostro de todos esperando ver reacciones, pero después de media hora, comenzaron las risitas y el ojito medio cerrado, cuando…

¡Ya mero, ya mero! Gritó Eliam despavorido rumbo al refrigerador a sacar la sidra y las uvas, abrió rápidamente la alacena para sacar unos vasos y puso a cada uno de los invitados a contar sus respectivas 12 uvas y ponerlas en su bebida.

-Eliam, la neta yo no quiero sidra me voy a poner súper estúpida.

-No, tú bebe, sino no se cumplirán tus deseos.

-¿Y si nos pega mucho y nos malviajamos? –preguntó Liza algo dudosa.

-Ay, no, qué mentalidad tan negativa.

-Sí, amigui, bebe, es Año Nuevo, si te pones loca Romina te cuida.

-Sí, mi amor, tú no te preocupes.

-Está bien.

-Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!

Todos bebieron rápidamente sus bebidas y comían sus uvas mientras sonaba la campa del reloj. Comenzaron los abrazos, primero se dieron un abrazo colectivo y después cada uno se fue dando un abrazo con sus respectivos deseos para el prójimo. Todos se veían realmente emocionados y contentos, pintaba para una noche inolvidable. Pasada la hora, Liza dejó de hablar y comenzó a deprimirse, estaba como ida, Diego se preocupó al verla.

-Amigui, ¿estás bien?

(Movimiento de cabeza asintiendo)

-¿Por qué no hablas?, ¿si puedes hablar?

-Sí, pero me siento triste.

-No, Liza, la mota se amolda a tu estado de ánimo, si te clavas en lo triste te sentirás mal, pero si escuchas la música y cotorreas con nosotros te va poner de muy bien humor.

-Está bien… pero es que estoy muy triste, siento que este no es mi lugar, yo no me quería ir de Inglaterra.

-Liza, tranquila tú relájate, disfruta del momento, mañana será otro día y pensarás en tu novio e Inglaterra.

-Está bien.

La conversación siguió y Liza cada vez se veía más achicopalada. Hasta que llegó un momento en que Mariana le sugirió que se acostara un rato en el cuarto de Eliam,en lo que se le bajaba un poco el avión; accedió y juntas subieron las escaleras, se acostó en la cama y abrazó un cojín que estaba por ahí, Mariana intentó acompañarla un rato pero también estaba muy drogada y comenzó a desesperarse, así que, optó por bajar y dejarla un rato acostada.

-Liza se malviajó.

-Tengo miedo de que se quede en el avión.

-Relájate, anda depre porque dejó a su british man.

-¿Y si queda loca, qué le voy a decir a su mamá? ¡Me la encargó! Imagina, ¡con qué cara!

-Hay que esperar a que se relaje un poco.

Siguieron los cuatro en la mesa, Romina se divertía de la cantidad de comentarios fumados que hacían entre ellos, todo pintaba bien, hasta que comenzó Eliam a comportarse de manera extraña haciendo sonidos guturales algo desagradables, dando la impresión de que vomitaría en cualquier momento: “Muchachos, no se mal viajen, no es que Eliam quiera vomitar, lo que pasa es que se le atoró un eructo” –dijo Romina para calmarlos, ya que tenían una cara de asco y malestar que se podía ver a kilómetros de distancia, mientras que Eliam acentía con su dedo.

Después de un momento de que habían cesado los sonidos desagradables, comenzaron a bailar por la cocina Diego y Mariana, en eso, Diego se acercó suspicazmente a Mariana y le dijo al oído:

-Amigui, ando biennnnn paaacheeeeco.

-Ja, ja, ja, ja… Yo también.

-¿Viste cómo se puso Liza?

-Sí, yo la llevé al cuarto.

-¿Por qué la gente se malviaja?

-No sé, wey, yo me siento como si me hubiera tragado un ácido pero sin malviajarme y encerrada en una casa.

-Amigui, ¿te confieso algo?

-Dime.

-Me siento mal, bueno culpable…

-Pero, ¿por qué?

-Porque me la estoy pasando biennn chiiiiido, mientras que Liza está malviajada en el cuarto y Eliam en el baño.

-Ja, ja, ja, tú no te sientas culpable, mejor disfruta tu viaje.

-Tienes razón.

Todo iba perfecto hasta que llegó Romina diciendo que Eliam andaba en la perdición total, a los minutos Mariana comenzó a sentirse rara y pidió que la llevaran con Liza al cuarto. Se subieron las dos, a los diez segundos subió Diego, a los cinco minutos subió Eliam, total, la fiesta se trasladó a la cama de la habitación.

Estaban todos a risa y risa con los comentarios intergalácticos de Eliam, se levantó repentinamente y comenzó a dar vueltas por el cuarto, después corrió al baño a prender las luces, salió de nuevo y recostó la mitad del cuerpo al filo de la cama, diciéndose a sí mismo: “Haz tierra, haz tierra, sí, sí, noooooo, no te vayas, noooo, haz tierraaaa!”. Salieron carcajadas al unísono de ver aquel cuadro tan gracioso, cuando de pronto, Eliam se levantó como si lo estuvieran exorcizando, caminó dos metros y salió de su boca un fétido río de vómito. Diego se puso rojo, se levantó como autómata de la cama y caminó hacia la puerta del cuarto, pero no había llegado al marco de la entrada cuando salió de su boca una fuente caudalosa de vómito.

Las caras de las tres chicas era como de una caricatura japonesa, ojos muy abiertos y como forma de espiral con una gotita de sudor en la sien, su boca apretada por el asco y la fuerza interior de no vomitar al ver tan desagradable fotografía. Repentinamente se soltó un hedor en todo el cuarto, se asomaron desde la orilla de la cama y miraron todo el mapa mundi que estaba dibujado en el suelo de colores y texturas, era como un cuadro gore, pero en lugar de sangre y destripadero, era vómito y retos de comida.

-Mariana, no vayas a vomitar, por favor –suplicó Romina con mirada angustiada.

-No mi amor, te lo prometo que no.

-Dios, que mal viaje, ¿qué les pasó?, ¿por qué subieron si apenas ya me estaba tranquilizando? ¡Qué ascooo!

-Mariana, agarra tu sudadera y pónsela a Liza en la cara como pasamontañas, yo voy por jabón o algo para limpiar esto.

-Gordita, no me dejes.

-No te voy a dejar, pero espérame tantito.

Mariana envolvió la cara de Liza para que no respirara aquél tóxico ambiente, Romina corrió al cuarto de servicio por Pinol para rociar en las zonas afectadas, Diego seguía en el patio respirando aire fresco y Eliam seguía en el baño devolviendo las vísceras. Una vez que se había repartido salpicones de Pinol por todo el cuarto, Romina tomó la mano de su novia que a su vez tenía agarrada la mano de su amiga, salieron en fila india del cuarto con el cuidado de no embarrar sus zapatos de fluidos gástricos.

Se juntaron los cuatro en la cocina mientras Eliam estaba recostado en la cama de aquélla cámara de gas en los tiempos de Hitler, trataron de poner música para relajarse un poco cuando entró la hermana del principal afectado intrigada por tanto ruido. Todos hablaban al mismo tiempo hasta que Romina pidió la palabra y le explicó todo el suceso. Marcia escandalizada subió las escaleras para ir a checar a su hermano, cuando de pronto se vio bajar intempestivamente con una expresión de asco en su rostro.

-No me chinguen, no se puede ni subir al cuarto –expresó atónita.

-Ya se, wey, perdón jamás me imaginé que se pondrían así todos… A ver cuándo vuelven hacer su pie de Año Nuevo, ¡¡¡ehhhh!!! –dijo Romina toda frustrada.

-Yo no he vomitado.

-Ni yo tampoco.

-Yo, sí. Es que, es que, es automático, cada que veo vomitar a alguien se me sale automáticamente.
-Pues ahora no se van hasta que me ayuden arreglar todo este desastre –dijo Marcia en tono sarcástico y burlón.

-Ya ven, les dije que debemos ir a la Cruz Roja, pero no me hacen caso. ¡Vamos Liza, ándale!

-No, yo no quiero ir, no me siento tan mal, además, ¡qué vergüenza!

-Amigui, en serio no tiene caso ir a la Cruz Roja, te va pasar lo que a Memo y se van a burlar los paramédicos de ti.

Decidieron de manera democrática terminar la fiesta y retirarse a sus casas, evidentemente Romina manejo ya que en toda la noche no pudo beberse ni un vaso completo de su vodka, puesto que estuvo cuidando a Liza en el cuarto de Marcia, o tranquilizando a su novia, o checando que Eliam no se ahogara con su propio vómito.

Se trasladaban silenciosamente en la camioneta de Diego, ya habían dejado a Liza en su casa y le habían hecho un cocowash “Si tu mamá te pregunta algo, le dices que andas bien borracha porque fue Año Nuevo y agarramos la fiesta brutal”, después se dirigieron hacia la Cruz Verde después de que Diego insistió fehacientemente que quería un suero intravenoso. Romina ya toda ofuscada bajó el vidrio de su puerta y cogió la cajetilla de cigarros, tomó uno y lo prendió, Mariana comenzó a escuchar unos sonidos extraños, cuando se escuchó que Diego intentó decir “Amigui, puedes apagar tu…”.

Unas gotas de vómito salpicaron la mejilla de Romina, Mariana gritó desesperada “No, mames, otra vez nooooo” mirando hacia atrás de su asiento y quedándose petrificada al ver la imagen de Diego vomitando sobre su vaso desechable con lo que le quedaba de su cóctel escurriéndole aquélla mezcla extraña de líquidos y sólidos por la boca y la barbilla. Romina buscó rápidamente donde estacionarse, Diego se bajó lentamente y caminó hacia un árbol para terminar su limpia estomacal, Mariana se quedó parada como ida a un costado de la puerta abierta del copiloto y de pronto comenzó a reírse sola. Romina para pronto sacó los tapetes vomitados, abrió la cajuela y uso el refresco familiar como una bomba de agua, agitaba bruscamente y con la mano tapaba la boca de la botella para que el líquido saliera a presión limpiando así aquella pastosa masa.

Habían dejado a Diego en su casa y se llevaron la camioneta para poder trasladarse a su departamento, bajaron las dos sin decir una sola palabra, Romina tomó de la mano a Mariana para cruzar la calle y apretó el control de la alarma del auto. Subieron las escaleras y llegaron a su casa, Mariana estaba pálida y con la boca seca, Romina la desvistió, le dio de beber agua, le puso la pijama y la acostó, después se dirigió al baño para lavarse la cara y los dientes y desmaquillarse. Se acostó a un lado de Mariana que miraba el techo sin decir nada, la abrazó y comenzó a sobarle el cabello suavemente para que se relajara. Por fin Romina durmió hasta que Mariana cerró los ojos y comenzó a respirar profundamente. Efectivamente fue una noche inolvidable.

viernes, mayo 29, 2009

Chaqueta Laboral # 9 / Good as gold...



Tiala, Tiala,
My baby, don't rush me
I know it's coming, but let’s not go crazy
You've got your reasons
And reasons I know
You'll never be alone.

Tiala, Tiala
My baby, don't rush me
I know it's coming, but let’s not go crazy
You've got your reasons
And reasons I know
You'll never be alone.

On the dance floor, the dance floor
You're locked in my sights
You hide in the crowd
And get lost in the lights
Now these feelings I'm feeling
They cut to the bone
Tiala, Tiala,
You're good as gold…

And now I know who's in control
And now I know who's in control…

On the dance floor, the dance floor
You're locked in my sights
You hide in the crowd
And get lost in the lights
Now these feelings I'm feeling
They cut to the bone
Tiala, Tiala,
You're good as gold

And now I know who's in control..


Good as gold – Tiga


Como es su costumbre le dio unas fumaditas al rocket para poder lavar los trastes que tenían como una semana de rezago, se habían convertido en mujeres mucho muy ocupadas entre el nuevo negocio, sus trabajos estables y demás actividades socio-familiares; mantener la casa arreglada se convirtió en una verdadera proeza.


En lo que Mariana hacía todo un ritual exorcista con sus guantes de hule, aerosol perfumado, estados oníricos para bloquear los olores y espíritus malignos de la comida en estado de putrefacción, le llegó un viajesote que ni se imaginaba, una vez más la mota de Santa Susana estaba bastante pegadora.


Comenzó a sacar traste por traste de la tarja para acomodarlos por secciones, todos los plásticos, la loza, lo metálico, etcétera. Se armó de valor e intentó proceder con la limpieza a conciencia de la cocina, mientras que Romina salió al patio a distraerse un poco mirando por el balcón una circulación masiva de bicicletas en la Vía Recreactiva, hasta que el sol comenzó a mordisquear su cuerpo obligándola a refugiarse dentro de la casa. Después de unos minutos se metió al baño y se puso unos pants y una playera sin mangas.


Mientras Mariana seguía haciéndose a la idea de apilar secciones de trastes sucios, llegaba Romina muy juguetona a darle unos repegones por detrás.


-¡Ejeleeee!

-Mmm, que ricas nalguitas.

-Se siente algo, ¿qué traes puesto?

-A Óscar.

-¿Y eso? No me digas que te excita que lave trastes enlamados.

-No. Lo que me excita es verte encuerada lavando trastes, ja, ja, ja.

-Pues créeme que a mí no me parece nada divertido, me estoy comenzando a mal viajar.


Romina se tiró en la cama con las piernas abiertas para que aquél bulto provocado por el dildo se viera mucho más pronunciado, prendió la T.V., cambió de canales compulsivamente y comenzó a manosearse su bultito.


-¡¡¡Aaaah!!! -Un grito estilo película de terror hollywoodense.

-¿Qué pasa?

-¡¡Guacalaaaa!!

-¿Qué te traes?

-No puedo lavar los trastes, estoy muy pacheca y esto es demasiado para mi umbral de asquerosidad.

-Está bien, yo lo hago. Pero ahí andan las viejas en miles de cosas. ¿Y la casa?… bien, gracias.

-¡Ya se!


Mariana se salió al patio a tomar un poco de aire fresco y distraerse mirando la gente que andaba por la Vía. Duró alrededor de veinte minutos en el sol sin darse cuenta, al regresar a la casa se percató que Romina ya estaba terminando de acomodar los trastes recién lavados. Ahora fue ella la que se aventó a la cama a mirar la televisión mientras Romina terminaba los quehaceres.


-¿Vas a fumar otra vez?

-Sí, quiero ver una película.

-Yo ya terminé.

-¡Yey! Qué bueno, la verdad me declaro incompetente en ese tipo de menesteres.


Se acomodó Romina a un costado de Mariana, le tomó la mano y la puso sobre aquel bulto entre las piernas. Mariana le sonrío, tenía el rocket en una mano y la otra sobre Óscar, pero volteó a seguir mirando el monitor. De pronto, Romina comenzó a robar su atención con caricias y besos por todo el cuerpo y frases sugestivas cerca del oído.


Mariana comenzó a extasiarse con aquella estimulación de sentidos, la mota había logrado hacerla sentir de manera intercalada cada una de las sensaciones que le provocaban en el cuerpo, comenzó a disfrutar ese calor que emergía de entres sus piernas. Romina se deleitaba observando las expresiones de aquella mujer envuelta en sensaciones, se levantó rápidamente para colocar una película porno en la televisión. Apareció Sean Cody desvistiendo a un hombre joven y varonil para hacerle sexo oral. Las dos se detuvieron a mirar la película, pero en menos de cinco minutos volvieron a su asunto.


Romina se dio a la tarea de llevar al extremo de la calentura a su novia con frases vulgares, Mariana respondía a cada comentario de la misma manera, los cuerpos comenzaron a segregar sudor, se sentía la temperatura elevarse en cada rincón del cuarto. Romina buscó en el cajón del buró un paquete de condones, Mariana se lo quitó con la boca y la jaló hacia ella.


Se enredaban sus cuerpos como si fuesen un par de serpientes; Mariana comenzó a bajarle el pants a Romina, abrió el paquete con los dientes escupiendo un trozo de plástico que le había quedado entre los labios y lo fue colocando lentamente. Romina le pasó nuevamente el rocket a Mariana mientras le decía “Fuma y dame un shot gun”. Mariana aspiró lo más que pudo aquella combustión y exhaló en la boca de su mujer todo el humo grisáceo que salía de sus pulmones. Romina cogió el control remoto de la T.V., puso la película en mute y conectó la computadora al estéreo para escuchar música en lo que Mariana se perdía mirando el techo sonriendo.


-¿Qué te da risa?

-Que hoy me vas a poner un cogidón.

-Así es, mi vida, estás en lo cierto.

-Ja, ja, ja. Lo sé. ¿Sabes qué se me hace súper chistoso? –dijo mientras se cubría la cara con las manos.

-¿Qué?

-Que eres la única persona con la que me nace ser pasiva, es decir, antes si me gustaba pero nunca fue mi hit, siempre me gustó más la onda activa, pero contigo… es raro, no sé cómo explicarlo, es que… es como si la pasividad fuera la onda, ¿sabes cómo?… ¡Chale, no me hagas caso ya estoy pacheca!


Se acercó hacia la cama en puros calzones y con una erección plástica, se colocó entre los pies de Mariana, la tomó de las piernas y la jaló hacia ella, Mariana se sostuvo de su cuello y se amoldó a su cuerpo. Lentamente Óscar fue introduciéndose entre las piernas que se escurrían de un lubricante cálido e inodoro.


Romina se internó lo más profundo que pudo, al grado realizar un perfecto embrocamiento de su cuerpo. Sus sentidos comenzaron alterarse dando inicio a un delirio candente deseando un sexo desenfrenado y salvaje, fue como si algún ente extraño se hubiera apoderado de ella, un ente monstruoso, gigantesco, malévolo y lujurioso. Comenzó una lucha de poder, el sometimiento contra la resistencia, quería derrocar a Mariana, tragársela, reventar su cuerpo, doblegar su firme convicción de aguantar el embate hasta las últimas consecuencias.


Se escuchaba una voz a lo lejos que decía “And now I know who's in control, and now I know who’s in control…”, mientras la transgresión del cuerpo se efectuaba. La quijada de Romina estaba trabada, su rostro enrojecido, líneas de sudor se marcaban en su pecho, la mirada estaba perdida en algún lugar de su mente en donde su identidad había sido perturbada. Mariana estaba a punto de eyacular, intentaba contener su orgasmo para no ceder, quería resistir un poco más. Romina comenzó a morder su cara desesperadamente mientras balbuceaba frases entrecortadas, los ojos de Mariana delataron un “Me rindo, ya no puedo más, me vengo”, cuando la nariz de Romina comenzó a sangrar mientras su cuerpo se movía estrepitosamente. Una mácula roja recorrió su boca y mentón hasta gotear sobre las tetas de Mariana provocando en ella un geiser cálido. Romina suelta un grito seco y estruja el lánguido cuerpo de su acompañante mientras sus piernas se convulsionaban por el estallido neuronal de un orgasmo.


Los ojos de Mariana quedaron abiertos y fijos en un punto imaginario, su boca entreabierta, su mente en blanco, en lo que el cuerpo de Romina encogía lentamente volviendo a su tamaño original, se fue acercando discretamente a su mujer que permanecía enmudecida, se acomodó a un costado de ella abrazando su torso y envolviéndose con sus largos brazos. Mariana se preparó para recibirla y volviendo a enredar sus extremidades como si fuesen un par de hiedras, se acomodaron para descansar. Mariana cerro los ojos, y en su pachequez, podía mirar como en una película que se proyectaba por dentro de sus párpados una toma cenital en donde se encontraban ambos cuerpos entrelazados, ella seguía con la mirada perdida en el techo, con el cuerpo pálido de tan cansado y la boca blanca y seca, mientras Romina hacía dibujos con la sangre de su pecho.



jueves, abril 30, 2009

Crónicas Idílicas / Entre el acuerdo y la bofetada...

Estaban en el supermercado comprando soya para hacer unas hamburguesas vegetarianas para su amiga cumplañera, tenía ya todo preparado, el lugar, la comida, las bebidas, las personas, la música. De pronto, Romina comenta que se siente mal, Mariana le toca la frente verificando que efectivamente traía algo de temperatura.


-Me siento mal.

-¡Ay, pequeña, ya vi que si estas enfermita!

-¿Y si no vamos a la fiesta?

-¿Te sientes muy mal?

-La verdad si. Es que no quiero vida social me duele la cabeza, el cuerpo, traigo algo de fiebre, quiero estar en la casa.

-Es que no puedo cancelar porque yo organicé. Es cumpleaños de Naye, tengo un rato que no la veo y es mi amiga de muchos años, no le puedo hacer eso.

-Bueno pues, no canceles, vete a tu reunión. Yo me voy a dormir con mi mamá porque no quiero estar sola en la casa.

-¿Estás segura?

-Si.

-No te noto muy convencida.

-Pues no, pero yo no quiero ir a una fiesta sintiéndome así y tú no puedes faltar, entonces así le hacemos.


Llegaron a la casa y Mariana se metió a bañar mientras Romina veía la tele bebiendo un té y con una actitud decaída, después fue a dejar a su novia en la fiesta, no le agradaba mucho la idea, pero se quiso ver flexible y aprovechar el momento para ir con su mamá de visita. Evidentemente el evento siguió su curso y llegaron varios invitados, mientras tanto, Mariana se puso a preparar todos los ingredientes.

Cocinó, fumó, bebió y se enfiestó con todos los que estaban ahí, pero había una visita en especial que estaba estrenando look, Mariana estaba sorprendida con el cambio, se veía mucho más interesante que la última vez, y sobre todo, seguía viéndose una jovenzuela de dieciocho años.


-¡Anda! Vamos al Mónica’s.

-Híjole, sí me late. Tengo un buen rato que no voy.

-Pues hoy es la noche.

-Si tengo ganas de seguirla, he de confesarlo.

-Ya está, entonces la seguiremos. Oye y tú qué onda con tu morra, ¿no tiene broncas con que salgas de antro?

-Pues no, tenemos una relación libre.

-¡Que rico! Es lo mejor, yo también tengo una relación abierta con mi novia. A mi no me genera ningún problema que se bese o faje con alguien más, mi problema seria si cogen más de una vez, porque ahí pareciera que ya hay una relación, y eso si que no, la relación es sólo conmigo, con nadie más.

-Pues yo tengo algo similar. Romi no tiene problemas con que me bese con otras mujeres. Fíjate que me ha dicho que si tenemos algo con alguien más, ella no es como muy territorial que digamos, a mí si me cuesta más trabajo.


Siguió la fiesta, se fueron al Mónica’s y llegaron justo a la hora del ambiente, estaba el lugar lleno y las dos pistas proyectaban luces de colores en todas direcciones. Mariana toma de la mano a Karla para que no se pierda entre la multitud, Karla la recibe cálidamente y se acerca al oído para susurrar que quiere ir al baño. Mientras Mariana la esperaba en el pasillo, salió Karla del baño y se puso entre ella y el espejo para acomodar su blusa extra escotada, evidentemente, tenía todo en su lugar, se veía súper estilizada, con más tetas, aparte, su cabello alaciado le quedaba muy bien.

Al salir del baño Karla jala del brazo a Mariana y le pregunta que si quiere coca, Mariana lo piensa un poco pero andaba tan enfiestada que no le importó que al día siguiente le sangrara la nariz –siempre le pasaba lo mismo- y se metió sus respectivas rayitas por cada fosa nasal.

La euforia se apoderó por completo de la situación, Karla comenzaba a enviar mensajes directos y sin escalas, al grado de que Mariana pensó que no habría ningún problema con Romina pues ella estaba de acuerdo con que se besara con otras mujeres, así que podría saciar las ansias por manosear todo aquel cuerpo tan joven.

Besos, metidas y sacadas de mano, baile, cigarro, mota, alcohol, la fiesta se tornó bastante candente, al grado de que Mariana olvidó por completo que estaba en un lugar donde más de una persona la conocía y podría darse cuenta que estaba con otra mujer que no era su pareja. En menos de lo esperado, se topó con algunos conocidos y todos sin excepción preguntaron por Romina, a lo que respondió muy diplomáticamente y desapareció.

Pasaron cuatro horas más para que el antro cerrara y todos se fueran a seguirla a otro lugar, naturalmente, Mariana no se fue a su casa, agarró la fiesta con un grupo de jotas que andaban por ahí y se lanzaron al after del Angel`s, discoteca que abría sus instalaciones a las seis de la mañana y cerraba a las once del medio día, dándole oportunidad a todos aquellos que andaban en el avión a que hicieran un poco de tierra.

Después de unas cuantas horas más de euforia, llegó el momento en que el cuerpo de ambas comenzó a reclamar sueño, ya no había más drogas para mantenerlo activo o en plena calentura, buscaron un sillón de la sala lounge y se acomodaron para dormir un rato en lo que sus amigos terminaban su fiesta y de ligar con los chacalones que andaban por ahí.

Una sacudida en el hombro despertó a Karla, era Juan agarrado de la mano de un hombre. Se levantaron y se fueron. El sol estaba demasiado brillante, ya no tenían ganas de ir a desayunar, así que fueron y dejaron primero a Mariana que vivía a unas cuadras de ahí, llegó y se aventó a la cama, estaba de alcoholizada lo que sigue. Como a las dos de la tarde sonó el teléfono, Mariana todavía borracha contesta, era Romina, enojada porque le estuvo marcando a la casa a temprana hora y no la encontró.


-¿Acabas de llegar a la casa?

-No.

-¿Por qué mientes? Tú sabes perfectamente que acabas de llegar. Te marqué a las nueve y media y no contestó nadie.

-No acabo de llegar, tengo como entre media hora o una hora dormida.

-¿Sigues borracha, verdad? No mames, ni si quiera me hablaste para preguntarme si había llegado bien con mi mamá o si ya me encontraba mejor, nada te costaba marcarme, pero no, preferiste irte a tu fiesta impostergable y ponerte hasta la madre. ¡O sea, acabas de llegar y sigues borracha!

-Que no estoy borracha, sólo tengo sueño, te marco en un rato.

-Bye.

-¿Gordita?

-Después me hablas.


Se volvió a dormir unas cuantas horas y cuando despertó la invadió una cruda horrorosa, no sabía que le pesaba más, la sed, el dolor de cabeza o la culpa. Sabía que su ingenua idea de que no pasaría nada si le contaba que había tenido un encuentro cercano de segundo tipo con Karla era una reverenda puñeta mental, efectivamente, Romina estaba encabronada.

Llegó Romina a la casa con una seriedad sepulcral,y Mariana quiso contentarla de mil maneras, pero no fue hasta entrada la noche que se dejó tocar por Mariana y hasta comenzó hacer bromas sobre el asunto. Ingenuamente Mariana creyó que todo estaba bajo control, hasta que le preguntó:


-¿Cómo te fue en tu fiesta?

-Estuvo bien.

-¿Quiénes fueron?

-Varios.

-¿Quiénes?

-Pues… Cinthya, sus primas, Víctor, Karla, Caro y sus hijos, y así.

-¿Karla está en Guadalajara?

-Si, venía con Víctor, se está quedando con su papá.

-No sé por qué a veces Karla se me hace como rara.

-¿Por qué?, Es buena onda y pues no puedes negar que está chida. Se cambió el look y le quedó bastante bien.

-¿Y con quién te besaste?

-¿Qué?

-No te hagas, algo hiciste... se te ve en toda la cara.

-(Risa nerviosa) ¿Por qué lo dices?

-¿No me vas a contar?

-Pues si. Me besé con… me besé con.. Karla.

-Mira qué cosas, ¿y qué más hiciste?

-Pues nada, me puse borracha y me besé con ella.

-¿Te la llevaste a la casa?

-No.

-No te creo.

-En serio no pasó nada más, sólo nos besuqueamos y ya. Por qué estás así, se supone que no te importa que me bese con otras mujeres, tú dijiste la vez pasada que no tenías problemas con eso y hasta le dijiste a Lina que me besara.

-Pero en esta ocasión es distinto, pero sabes qué ahorita ya no quiero hablar de eso, sólo te voy a decir que cuando te aplique la misma de mandarte al chile en plena enfermedad, no tener una sola atención contigo, me vaya de fiesta y me gaste como ochocientos pesos en la borrachera, y aparte de todo, me coja a una morra sin haberte tomado en cuenta, no te va parecer, pero ni modo así es esto.

-Que no cogimos, ¡escúchameeee!.

-Ya no me importa si te la cogiste o no, lo que me encabrona es por qué haces esto ahorita, cuando se supone que ya estaba todo bien, que ya había dejado de hacer toda una serie de cosas para que la relación estuviera estable, yo te lo demostré, cambié muchas cosas, que jodido que después de todo lo que ha pasado en estos meses, justo cuando ya estamos tranquilas sales tú con tus mamadas. Simplemente, no lo entiendo.


Mariana se frustró pero intentó hasta la última gota de paciencia explicarle que no hubo sexo, que existía un mal entendido porque ella tenía otra idea distinta del famoso acuerdo. Romina sólo la escuchó y le dio por su lado, pero no se quedó sin el castigo del “ahorita no tengo ganas de coger” como por un mes.

Después de algunos días, Romina llegó a la casa después de su sesión con el psicoanalista, sentó a Mariana y le dijo muchas cosas sobre el suceso del Mónica’s, mencionó que era importante renegociar el acuerdo, porque ya se dio cuenta que no le es indiferente que su mujer se vaya de fiesta sin ella para besuquearse a otras mujeres.

Se aclara el asunto y todo queda resuelto, sin embargo, Mariana sabía que había abierto la caja de Pandora, tenía muy presente que Romina Venganzas no podría quedarse así como si nada, “Te perdono, fue un mal entendido, pero ya todo está aclarado y seguimos siendo novias y amándonos como siempre”, YEAH-RIGHT! Todo el mundo sabe que el ego mancillado de una mujer puede desatar una furia poderosa, silenciosa pero hiriente.

La justicia divina se hizo presente, justo para comenzar el fin de semana Mariana se contagia de gripe, y se enferma con todos los síntomas que anuncian en la T.V., fiebre, cuerpo cortado, dolor de cabeza, toneladas de mocos, estornudos incontenibles y tos de perro callejero.


-¿Mi vida estás mucho-muy enferma?

-Ya se, me siento del terror.

-Mmmh, y entonces cómo le haremos con la fiesta de La Majo, porque… así no puedes ir.

-Ya se, ve tú, aprovecha tu oportunidad de oro.

-¿Oportunidad de oro?

-No te hagas que no entiendes, si La Majo siempre te anda como cerrando el ojito y yo no puedo ni quiero ir a la fiesta.

-¡Ah! Y tú crees que me voy a ir de peda, me voy a enfiestar, me voy a besuquear a una que otra, y te voy a dejar aquí en el departamento sola y enferma.

-Así es, Romina Venganzas, ya se que nunca te quedas con la espinita atravesada.

-Ja, ja, ja, ja. Así es, eso no te lo niego.

-Está bien, ya lo mentalicé y no me voy a frustrar por eso.

-Pues qué bueno que te mentalizaste, haces muy bien, así no te afecta tanto ¿no crees?

-Ajá.

-Te voy a llevar con mi mamá a que te inyecte y de ahí te dejo en la casa, te preparo un te, te pongo ungüento y te duermes y yo trataré de no llegar tan “temprano”, como tú la vez pasada.

-Como tú veas.


Salieron rumbo a casa de la mamá de Romina, la señora les preparó algo rico de cenar, le puso su inyección, se pusieron a platicar un poco pero Mariana comenzó con un mareo extraño, se fue acostar un rato al cuarto y se quedó dormida. Inesperadamente sintió unos brazos que la envolvían y le besaban la frente. Cuando abrió los ojos, vio a Romina con un pijama y un té caliente.


-Tómatelo todo.

-¿Qué es?

-Un té expectorante. No quiero que me dejes traguitos, ¡eh!, A ver, déjame ver cómo sigue la fiebre. Mira, ya te bajó, ¡Qué bien!

-¿Por qué tienes puesta la pijama de tu mamá?

-Porque nos vamos a quedar a dormir aquí.

-¿No irás a la fiesta de La Majo?

-No, yo si te quiero cuidar. Prefiero que nos quedemos con mi mamá y estar al pendiente de la fiebre, ya te bajó un poco, pero no está de más tener precauciones, ¿no crees?

-Ay, me siento del asco.

-Ja, ja, ja. Relájate no pasa nada, mis venganzas son distintas ahora, he optado por dar cachetadas con guante blanco.

-Lo siento, yo creí que si te irías y me aplicarías la misma que yo te hice.

-Pues no, ya viste que en esta historia ni yo soy tan mal ni tú eres tan buena. Pero mejor hay que ver qué hay en la T.V., aprovechemos que mi mamá tiene cable, jo, jo, jo. Pásame la taza y acomódate bien esa cobija porque se te salen los pies.

-Romi, en serio, me siento del asco.

-Te propongo algo.

-¿Qué cosa?

-Te toca escribir un cuento en donde la gente se de cuenta que no eres tan pura y casta, ya estuvo bueno de que nada más mi reputación esté quemada, ahora te toca a ti sacar el cobre, mi reina.

-De acuerdo, trato hecho.

-Muy bien, ahora pásame los pepinitos que traigo antojo desde hace rato.


Boy you got nerve to come along,
You'll never learn.
I'm not your girl, not quite,
Now please don't stand in my way.

The bridge is broken
The bridge is broken

Boy you got nerve, I can observe:
Your worn out shoes
Go fetch the cobbler
It's all your fault
Go fetch the cobbler!
To fix the bruise.

The bridge is broken
The bridge is broken

What's in your hand?
Don't tempt me in
What's in your head?
What's your new plan?
Don't make me beg you, noohohoh!
The stitches open,
The stitches open,
The stitches open...

Boy you got nerve, boy you got nerve
Go fetch the cobbler, go fetch the cobbler
To fix the bruise.

The bridge is broken...The bridge is broken...The bridge is broken

The Do – The bridge is broken

miércoles, abril 22, 2009

Crónicas Misceláneas / La ninfa microempresaria!

Tengo que ofrecerles una gran disculpa me he visto en la triste y penosa necesidad de abandonar mi espacio para ustedes mis amigos virtuales, pero tengo una explicación...

Hace unos días unos amigos y su servidora emprendieron la loca idea de ser microempresa mexicana, así que decidimos darle vida a un proyecto que se llama Verde Nace y vendemos productos biodegradables.

Por lo pronto sólo ofrecemos bolsas para basura biodegradables de colores para que separen su basura sin problemas, me encanta la idea que cuestan lo mismo que las de plástico o más baratas, la verdad es que son mucho más resistentes porque tienen un terminado al final que le llaman sello estrella que no permite que se desfunde la bolsa o se escurran líquidos, huelen a crayola y siempre que las tienes en las manos dan unas ansias locas por masticarlas, je, je, je.

Algunos de ustedes ya separan su basura como es nuestra obligación de este lado del mundo, pero otros todavía no, aquí la diferencia es que cuando separemos los residuos orgánicos no sentiremos que es una pérdida de tiempo porque es en bolsas de plástico, en cambio, nuestras bolsas van directo a composta. Tengo unos amigos que viven actualmente en Barcelona y se quejaban de lo mismo "Wey, que mamada, te ponen a separa lo orgánico pero terminas tirándolos en plástico", efectivamente, eso ya no sucederá y me gusta bastante.

Parecerá algo ñoño pero la verdad no me importa, cada vez se incrementa más un calor asquerosamente infernal en Guadalajara, estos días que he visto las noticias con Loret de Mola veo que hay incendios por todas partes, la verdad es que si de por si estará mi cuerpo jodido por tanto alcohol, drogas y mal pasadas, el tener que lidiar con un calor asqueroso es una situación que no me termina de agradar.

Pronto estará lista nuestra página y espero que a finales de este año no solo podamos ofrecer bolsas para basura sino más artículos de uso diario.

Tengo mil historias en el tintero, espero que pronto tenga el tiempo para sentarme y poder contarles las tremendas cosas que me han sucedido, por lo pronto, sigo tratando de vender bolsitas biodegradables.


martes, febrero 24, 2009

Colección "El moco perenne" / El cuento sin nombre...

© Corbis

Se veía un extraño y pequeño bulto en posición fetal, era Katy que se encontraba sumamente asustada; los relámpagos nunca habían sido de su agrado, pero, ¿quién no se asustaría de escuchar tremendo estruendo en una casa de lámina, cartón y restos de basura? Se escondía debajo de su cobija, esa que alguna vez le dijeron que había sido tejida por su madre cuando nació, con estambres de mil colores ya todos descoloridos de tantas lavadas y rayos del sol.


Pasadas unas cuantas horas la lluvia cesó, sólo quedaban esos goteos pausados del agua atrapada en los canales de las láminas. El silencio se hizo presente, y de pronto, por la ventana se empezaron a escuchar unos extraños ruidos, como si fuesen rasguños. Cuando se tiene apenas ocho años, cualquier ruido desconocido es aterrador, por lo que Katy, temerosa, se escondió de nuevo debajo de su cobija de cuadritos de estambre.


Los rasguños daban cuenta de una desesperación creciente. Luchando contra su miedo, caminó hacia la ventana para ver qué provocaba tan desagradables sonidos. Al asomarse por el vidrio sucio y percudido no vio nada; estaba tan tensa, que cuando observó una pequeña garra peluda y mojada, dio un brinco.


-¡¿Qué es eso?! –gritó.


La garrita rasguñaba el vidrio de nuevo, y fue entonces cuando Katy decidió abrir la ventana, sorprendiéndose al ver que aquél monstruo amorfo que había imaginado, era un gato mojado por la lluvia.


Le gustaban mucho los animales, pero sobre todo, tenía una fascinación por los gatos, -le encantaba ver sus huellitas-, no dudó ni un instante en recogerlo de la lluvia, secarlo y recostarlo en su cama, sin importar cuan sucio, pulgoso o enfermo se encontrara. Se acompañaron durante toda la noche, pero a la mañana siguiente, cuando despertó vio al pequeñín hecho bolita en su almohada, se quedó sentada en un costado de la cama y lo contempló pensando: “¿por qué la veces la vida tiene que ser tan dura y triste?”. El gato abrió los ojos y dio un gran bostezo, Katy se levantó, se puso encima del camisón una sudadera con unos cuantos hoyos en la tela y fue directamente a la cocina a ver si había algo de leche para darle al gato.


Sin poder hacer a un lado su naturaleza, el gato se levantó a inspeccionar el lugar, olfateó cada rincón, inspeccionó cada objeto de la vivienda, cuando de pronto escuchó el azote de una puerta y sin pensarlo dos veces se colocó de bajo de la mesa.

-¡Catalina!, ¡Catalina! –era la voz de su hermano.

-¡Estoy en el baño! –gritó la niña.


Era Pedro el que había llegado. Hermano mayor por diez años, mano derecha del encargado de la sección de plásticos del tiradero. Todos los que vivían en esa pequeña ciudad de basura, sabían que Pedro tenía un grave problema con las adicciones, una noche su padre lo corrió a los dieciséis años cuando se percató que había robado todo el dinero de una colecta de puro cobre –los metales son lo más codiciado entre los pepenadores-. Por el momento vivía con unos amigos que también trabajaban recolectando todo lo que llegaba de plástico.


-¿Qué haces aquí, Pedro? –preguntó la niña angustiada.

-Nada, nada, sólo venía a ver qué pedo, ¿y mi jefe, ónde anda?

-Trabajando, yo en un rato más me voy con él.

-Órale, órale, pues está bien, ¡qué morrita tan chambeadora!, je, je, je, –dijo dándole unas palmadas en la espalda-.

-¿Qué quieres? Tú no viniste a ver cómo estoy, tú traes algo.

-¡Uhh, carnala, no mames!, uno viene en buen pedo y ve. Pero está bien, no te voy a meter en pedos con mi jefe, ya me voy, nomás vine, a saludar a la familia. ¿Por qué no te vas a trabajar conmigo? El papel no es bisne. Tú hazme caso, yo sé lo que te digo. ¡La lana está en el plástico!

-¡Ay, ya vas a empezar! No puedo dejar a mi papá solo, además ¿tú que?, tú ya te fuiste, yo tengo que aguantarlo, ¿tú crees que va dejar que me vaya?, ¿quién le lava y le hace de comer? Si no es tan fácil. A ti todo se te hace bien fácil.

-¡Éjele!, ¿qué es esto?, tonchi, tonchi, psss, psss, ven gatito, ven… morra, te va ir como en feria si mi jefe ve animales en la casa, ya viste cómo nos fue la otra vez cuando metimos al perro… tonchi, tonchi… ¡Ven pinche gato!


El gato con toda la desconfianza que sentía hacia los humanos por los maltratos que había recibido, se alejó de Pedro y corrió al cuarto de la niña a esconderse. Pedro se fue y Katy se puso a limpiar la casa para después ir con la señora que recolectaba todo el producto en “buen estado” que venía del mercado de abastos, tenía que hacer algo de comer.


Terminaba de lavar los trastes cuando se acordó de aquél dinero que estaba en la vasija encima del refrigerador, reaccionó rápidamente y checó que estuviera todo en orden, ¡Nooo!, ¡pinche Pedro, por qué me hace esto! ¿Por qué?, ¡¿por qué?! –dijo sollozando, mientras buscaba desesperadamente el dinero por toda la casa.


Se sentó en la orilla de su cama, y con la nariz constipada de tanto llorar, estuvo pensando por un rato en qué hacer, porque de seguro sería merecedora de una golpiza.

Se dieron las tres y media, y se abrió la puerta:

-¡Cata, ya llegué!, ¿qué hay pa’comer? ¡Tengo un chingo de hambre! (silencio...) ¡Contéstame, que, estás pendeja o qué!

-Hay frijoles –contestó casi silenciosa.

-¿Y lo que te había encargado, qué?, ¿andabas de huevona, verdad?

-No, ¡si limpié!, ¿qué, no se ve?

-Si limpié… mmmhh, y qué más hiciste de comer.

-Sólo hay frijoles, porque no tenía dinero.

-¿Qué?, ¿en dónde está el dinero que te dejé?

-Se lo llevó Pedro.

-¡Hija de la chingada! ¿Por qué chingados dejaste que ese cabrón entrara?, ¿cuántas veces te lo tengo que decir?, ¡¿Cuantas?! ¡Eres una pendeja!

-Apá, es que estaba en el baño cuando él ya había entrado a la casa, pensé que eras tú y cuando salí me di cuenta que era Pedro. No me di cuenta que lo había tomado, hasta que me iba ir con doña Trini, en serio.

-¡¡Excusas!! ¡Puras excusas!-. Gritó enfurecido y la cogió del brazo dándole tremenda bofetada. Katy llorando le gritó que ella no tenía la culpa, que había hecho todo lo posible para que su hermano no se llevara el dinero. Pero lo único que lograba era enfurecerlo más. Pero la situación empeoró cuando después de haberla golpeado, entró a su habitación y la vio llorando en su cama con el gato.

-¿Qué chingados es esto? ¿Otra vez con tus putos animales? ¿Qué no entiendes, que no me gustan? ¡Ay, ya estoy harto de tus pendejadas!

-Pero, es que ayer estaba lloviendo muy fuerte y me dio mucha lástima ver que se estaba mojando- dijo sollozando.

-¡Y eso a mí qué me importa! Además, lástima debería darte a ti, por ser una pinche huevona buena para nada, ¿crees que me causa mucha gracia tener que mantener puros huevones? –refunfuñaba mientras cogía al gato del lomo y lo arrojaba por la puerta a la calle.

-¡Nooo! ¿Por qué haces eso?, ¡no te hace nada!

-Y si vuelvo a ver este gato aquí, se los va cargar la chingada… ¡a los dos!, ¿me escuchaste?


Después de aquel incidente, Katy no volvió a saber nada del pequeño gato. Pasó el tiempo, y Gato creció en alguna parte del basurero alimentándose de lo que encontraba. Un buen día volvió a aparecer en la ventana de Katy. Fue una tarde en la que ella estaba sola y al entrar a su habitación, vio un gato negro sentado en la orilla de la ventana.


Comenzó a dejar la ventana abierta para que Gato entrara cuando él quisiera. Se dio una relación muy extraña, todas las noches dormía con ella, pero por las mañanas era rigurosamente sacado por la ventana, antes de que fuera interceptado por el padre de Katy.


Así pasaron los días, hasta que Gato entendió que tenía que salir, y justo cuando la niña despertaba, él ya había desaparecido. El tiempo transcurrió y Katy para ese entonces ya tenía catorce años. Gato ya era enorme y hermoso, prácticamente todo seguía igual, a su edad seguía sin estudiar, trabajaba todavía en la recolecta de papel y cuidaba de la casa y su padre.


Una noche estaba realmente cansada y se fue a dormir temprano, pero era viernes, y como era rutina, esa noche llegó su padre ebrio como a eso de las 12 de la noche con dos amigos y siguieron bebiendo en un intento de sala -improvisando con cuanta artefacto había encontrado en la basura-. Estaban sentados, bebiendo, hablando, riendo, todo era parte de la rutina, pero en eso el padre de Katy se acordó de su difunta esposa y sus ánimos empezaron a bajar. Desde la muerte de su esposa no se volvió a casar, tenía una que otra mujer por ahí, pero nada se concretó.


-Y tu mujercita, ¿On tá? –le preguntó Ramiro.

-Creo que está dormida.

-Pos yo ya mero te empiezo a decir cuñao, ja, ja, ja, ja, digo, pues ya esta en la edad de merecer, o por lo menos arrejuntarse. Mira, no lo veas tan jodido, igual y Susanita se te fue, pero pues ahí tienes a la Katy, que es bien chambeadora.

-Oye cabrón, y nunca has pensado en, pos... tu sabes güey. –comentó intrigosamente el otro amigo.

-¡Cómo crees, pendejo!, ¿Cómo me la voy a coger?, estas enfermo, cabrón, ya ni la chingas.

-Ja, ja, ja, ja, pinche Pepe, eres un cabrón- se río Ramiro por el comentario.

-¡Ohh, pues! Si no quieren, pos no me hagan caso, total ya ando pedo –contestó mientras se acomodaba en la silla tambaleándose.


Pasadas las horas, Ramiro y Pepe se fueron de la casa. El padre de Katy quedó inconsciente sobre la mesa. De pronto despertó, se tambaleó hacia el refrigerador a destapar otra cerveza, dio tragos pronunciados y se volvió a sentar quedando de frente a la puerta de la habitación de su hija. Estuvo inmóvil por un buen rato mirando fijamente la cortina que fungía de puerta. Seguía ebrio. Pensaba en lo cansado que se sentía, no tenía ganas de despertar mañana... ¿Para qué?, si todo va seguir igual.


Empezó a escuchar los comentarios de Pepe como si se hubiera quedado el eco rebotando en su cabeza, cuando de pronto escuchó ruidos en el cuarto de su hija. Se levantó de la silla y aventó la cortina-puerta dejando que la luz de la sala alumbrara el cuarto, se dirigió hacia el catre donde dormía la niña, se acostó a un lado de ella y la abrazó. Después comenzó a descubrirle la playera que usaba de pijama.


Catalina, Sintió que alguien la estaba tocando, se despertó asustada, pero inmediatamente su padre le tapó la boca con una mano, y con la otra, intentó desabrochar su bragueta. Ella se movía desesperada, sus gritos sólo se resumían a simples gemidos, todo esfuerzo era en vano, alzó una mano por debajo del catre intentando buscar algo con que golpear a su padre, y sin querer testereó la caja de Gato.


El gato se despertó, escuchó que había mucho movimiento arriba, por lo que salió de su caja de cartón y vio que un bulto gigantesco jadeaba encima de Katy. El gato se asustó y brincó a una cómoda que estaba de lado de la cama y empezó a maullar fuertemente.

-¡¿Qué chingados fue eso?! –gritó enloquecido aquel hombre. Se levantó de la cama y al prender la luz, vio al gato enfurecido.

-¿Has tenido a ese animalejo todo este tiempo? –le gritó el padre a Katy, mientras ésta lloraba al subir sus pantaletas.

-¡Contesta cuando te hable! –le dijo lanzándole una bofetada.


Gato le brincó encima clavando sus garras en la espalda, el sujeto cogió al felino del lomo y después de arrancarlo de su ropa, lo aventó contra una de las paredes; se abalanzó contra Katy descargando toda su furia… golpeó, gritó, lloró, escupió y la jaloneó del cabello.


Se acomodó el pantalón, se dirigió al refrigerador por otra cerveza y salió de la casa. La niña quedó tirada en el suelo, llorando se arrastró por el cuarto hasta donde estaba Gato, el minino tenía sangre en la boca al igual que ella. Katy lo abrazó y lo acarició mientras él respiraba rápidamente. Gato volteó a verla y suspiró. Pero fue en ese profundo suspiro cuando dejó el cuarto de la niña, y ella agradecida por la dulce ternura que sólo un animal pudo darle, lo besó en su boquita, a pesar de que ya había dejado de existir.


Katy se dejó caer contra el suelo y quedando boca arriba vio el techo de lámina y cartón, dijo sollozando: ¡Déjenme ser libre!, ¡ya no puedo!, ¡ya no quiero!... Lloró hasta que ya no pudo, estaba totalmente cansada y adolorida, a los pocos minutos comenzó a sentir algo de sueño, cerró los ojos pero algo dentro de ella comenzó a desprenderse poco a poco de su cuerpo. Primero se le fueron entumeciendo las piernas, después los brazos, el cuello y al final quedó inconsciente.


Abrió los ojos creyendo que ya había muerto, que estaba en otro lugar. Miró a su alrededor y su cuarto seguía igual pero diferente, se desilusionó pensando que todo había sido un sueño, que sólo se había quedado dormida. Se levantó y después de sacudir su cabeza como si se hubiese mareado, observó que todo se veía más grande, tampoco sentía el dolor de los golpes, los colores se veían extraños y mucho más brillantes, su vista abarcaba muchas más cosas que lo común, como si su ojo se hubiese alargado. Caminó hacia el catre metiéndose debajo de él, miraba el pavimento lleno de polvo y con algunos tiliches que creía perdidos, permaneció ahí por un buen rato, contemplando y pensando.


Por fin se animó a salir, miró toda la habitación y dio un pequeño recorrido, a un costado de la cómoda vio un cuerpo tirado, se dirigió hacia él, olfateó el rostro, lamió un poco de la sangre que había corrido por la nariz y una de las mejillas, se dio la media vuelta, y se escapó por la ventana.


That there
That's not me
I go
Where I please
I walk through walls
I float down the Liffey
I'm not here
This isn't happening
I'm not here
I'm not here

In a little while
I'll be gone
The moment's already passed
Yeah it's gone
And I'm not here
This isn't happening
I'm not here
I'm not here

Strobe lights and blown speakers
Fireworks and hurricanes
I'm not here
This isn't happening
I'm not here
I'm not here

Radiohead - How to disappear completely

jueves, febrero 05, 2009

Crónicas Idílicas / El re-encuentro...

Carretera 54 / Guadalajara - Cd. Guzmán (Destino: Tapalpa)



Ese abrazo, que nos damos los dos cuando nos saludamos.
Ese beso, que se escapa de mí cuando nos encontramos.
Huele a peligro... estar contigo.
Existe un algo entre los dos,
esa manera de sentir que no es de amigos.

Ese rato, cuando hablamos los dos esquivando miradas,
que pensamos, que la gente esta ciega que al fin la engañamos.

Huele a peligro... hablar contigo,
porque olvidamos que hace tiempo cada uno de los dos ya tiene un nido.

Huele a peligro el solo hecho de acercarme a conversarte,
con el pretexto de que de algo quiero hablarte,
un solo paso en falso y nada ya nos puede detener.

Huele a peligro ese deseo que se esconde en la mirada,
el fuego atroz de una pasión desesperada,
esa inquietud alborotada con el hambre retrasada,
huele a peligro...

Huele a peligro el solo hecho de acercarme a conversarte,
con el pretexto de que de algo quiero hablarte,
un solo paso en falso y nada ya nos puede detener.

Huele a peligro ese deseo que se esconde en la mirada,
el fuego atroz de una pasión desesperada,
esa inquietud alborotada con el hambre retrasada,
huele a peligro...


La arrolladora banda El Limón – Huelo a peligro


Al mirar por la ventana del auto recibí los últimos rayos del sol de la carretera rumbo a Tapalpa, era un viaje para olvidar a las mujeres ingratas que nos hicieron sufrir, un pretexto para armar una alianza contra el dolor del abandono y la ruptura. Pocas horas antes, Lía había quemado discos de arrabal y dolor-populachero para escuchar durante el viaje, fueron un cúmulo de letras y artistas que no había escuchado, he de confesar que en ese viaje fueron mis pininos en el mundo de la música banda.

-Ahora sí, te voy a instruir.

-Sí, tú enséñame.

-Estas canciones son buenazas para estos momentos de flagelación de carnes.

-Ja,ja,ja,ja. Y mira que no le sé.

-Escucha la letra.

Todo el trayecto escuché los cantos al unísono del disco, escuché con atención cada una de las letras, algunas me gustaron, otras me fueron intrascendentes, pero hubo algunas que me llegaron directito y sin escalas.


Comencé a sentir que la vida seguía, que no la extrañaría por mucho tiempo, que superaría mi desilusión del final infeliz, fumé de mi churrito y admiré el paisaje tan chingón que me había regalado el Universo, la euforia del whisky y los cantos de Lía con aquel sentimiento tan vulnerable –pues estaba en una situación sumamente similar a la mía-. Todo estaba perfecto, me sentí más relajada y libre… hasta que recibí una bofetada de la vida al combinar mi pachequez con la letra de una canción que siempre oí en alguna que otra fiesta pero jamás puse atención a lo que decía.


Sentí que se retorcía mi estómago de la ansiedad, me pude imaginar perfectamente una situación en la que tuviera que toparme con Ella –en ese momento no me atrevía mencionar su nombre-, y pensé: “¿qué pasará si la veo?, ¿y si la sigo deseando?, ¿y si queremos coger?, ¿me pasará que salga con alguien más y me siga gustando Ella?”.


Lía duró mucho tiempo estableciendo relaciones y disfrutándolas con ahínco, no obstante, cuando se aparecía Z había un suceso anacrónico en donde su vida parecía no corresponder con la actual sino con el momento en que la conoció… “cada que la veo se me moja la cola como si fuera la primera vez, ¡es una maldición!” –decía desesperada.


Por un momento me asusté de verme en una situación similar, pero después de tres canciones más lo vi como algo remoto e imposible, para que eso se necesitaría de un deseo recíproco, y no había ningún indicio de reciprocidad de la otra parte.


Pasaron muchos días en los que distraje mi mente; mis actividades, mi vida social, mi trabajo todo fue perfecto para no pensarla, hasta que me volvía topar con Ella. Cuando la miré sentí una descarga en mi estómago y mis manos comenzaron a sudar, se veía tan hermosa con su cabello recogido con sus “gallitos” atrás, maquillada, con su uniforme, sus ojos amarillos brillantes y su sonrisa chueca.


Aparenté que no me importaba tenerla a un lado, platicamos y caminamos como si me hubiera topado con una conocida, me pidió sus últimas cosas que había dejado olvidadas en la casa y le permití que pasara a recogerlas. Se sentó y me miró sonriendo, y fue en ese preciso momento cuando recordé esa estúpida canción: ¡Damn it! ¿Por qué me gusta tanto esa mujer?, ¿Por qué la veo y quiero comérmela a besos y estrujarla entre mis brazos?


Todo estaba perfectamente controlado en el exterior aunque en el interior estaba que me llevaba el diablo, hasta que comenzó el reclamo de mis escritos sobre Ella en mi blog, comenzamos a discutir, se tornó todo en una contienda y me desesperé tanto que me tiré a mi cama, me acosté y le pedí que ya se fuera.


-Sabes, definitivamente no es tiempo de convivir todavía. Me cansa que siempre todo parece que va muy bien y termina en un desastre.

-Tú también lo propiciaste.

-Ya, por favor, supéralo. Te lo vuelvo a repetir no lo hice por chingarte, sólo necesitaba vomitar.

-Ajá, ¿y no encontraste un mejor lugar que ese?, donde todo el mundo se entera…

-Así como tú has sido egoísta en repetidas ocasiones, yo también puedo serlo.

-Ah, ¿entonces, es revancha?

-No, me refiero a que ya no lo hagas tan grande, tú también has cometido errores… y muchos.

-Pero eso no te da derecho a exhibir mi vida.

-¡Hey, yo te pedí permiso! Ahora resulta…

-Y te lo di, pero no para que escribieras ese tipo de cosas, sino cuentos de nuestras cogidas.

-Ya pues, perdón, me disculpo contigo. Insisto, cada que nos vemos terminamos en pleito, ¡ahí muere! Lo mejor es que ya no nos veamos.


Volteé hacia la pared blanca con marcas de mugre y manos, mandé una señal a mi cerebro para que bloqueara mis emociones y no me dejaran llorar en ese momento: “se fuerte, se fuerte” pensé en repetidas ocasiones. Esperé con ansias a que se cerrara la puerta, y así sucedió. Me quedé en silencio, solté el cuerpo, y unas manos me recorrieron de la espalda a mi estómago haciéndome voltear, era Ella que se había quedado en la habitación, apenas la miré cuando sus labios estaban pegados a los míos, un beso suave, rico, prolongado que comenzó a encenderse al grado de querer fundirse.


Comenzó a desvestirme desesperadamente, me abrazaba con frenesí y me besó como aquella primera vez en que nos conocimos en el Caudillos, me apretaba fuertemente contra ella y me decía lo mucho que me había extrañado y que deseaba que estuviéramos juntas, que no se resignaba a terminar de esa manera nuestra historia. Lloramos y cogimos, o bien, cogimos y luego lloramos, ya no recuerdo cómo fue, sólo sé que esa canción embona perfectamente con lo que nos sucede a las dos.

viernes, diciembre 05, 2008

Galería Ninfista / Eugenio Recuenco

Hoy vengo de pasada, corriendo... Para mostrar el trabajo de uno de los fotógrafos publicitarios que más me pueden fascinar, me encanta todo su concepto artístico, el mensaje tan frívolo, los contrastes de color, en fin, tantas cosas. Hablo de Eugenio Recuenco, fotógrafo español, del cual no conozco mucho de su trayectoria, sólo recuerdo algunas imágenes de su trabajo en la televisión.